El niño callejero se acerca al coche para pedir dinero, pero cuando mira adentro estalla en lágrimas

La realidad de Kenia es muy fuerte, este es un país donde la pobreza es el pan de cada día, por lo que las personas se ven obligadas a salir a la calle y pedir para poder sobrevivir. Los niños son los que más se ven en la calle haciendo esta acción, pues son ellos quienes abundan en la tasa de abandono infantil porque sus padres no los pueden mantener. John Thuo forma parte de esta terrible lista.

Él es un niño bueno, tiene la esperanza de salir adelante consiguiendo un trabajo y viviendo honestamente, no le llama la atención robar, pero admite que lo ha hecho por el simple hecho de querer algo para comer en el día. No es algo de lo que se siente orgulloso, pero sabe que la vida le tiene nuevos retos esperando y él está dispuesto a enfrentarlos siempre solo.

Se coloca en los semáforos para pedir la respectiva limosna. Cada día lo hacía con entusiasmo para poder ganarse la simpatía de las personas y poder recibir mejores cantidades de dinero. Sin embargo, todo era muy duro cuando lo rechazaban y no podía llegar con nada en su panza ese día.

Una vez, su suerte cambió; en el momento en el que se acercó al carro de la señora Gladys, todo en su vida cambió para bien, pues se dio cuenta de que si su vida era sí ahora, ésta podría ser peor. Al asomarse en la ventanilla del auto de la mujer se dio cuenta que esta estaba conectada a varios cables y aparatos. Él, como todo niño curioso, le preguntó para qué era todo eso.

La mujer le dijo que había tenido un colapso en los pulmones, por lo que necesitaba todo eso para poder respirar. Acto seguido, le contó que tenía 12 operaciones y que una la había dejado ciega. Ante esto, el niño no pudo dejar de llorar, por lo que le dijo que si podía hacer algo por ella. Ambos se tomaron de las manos y empezaron a orar, luego el chico le dio todo el dinero que había ganado ese día.

En ese momento había un hombre estaba viendo todo y tomo una fotografía del momento, la subió a las redes sociales y pudo recaudar una gran cantidad de dinero que le dio a Gladys para su recuperación. La mujer, feliz, adopto al niño, pues había sido gracias a él y su buen corazón que ahora se sentía bien. 

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